LAS FLORES NO DAN SOMBRA

lunes, 25 de junio de 2012



Por Misael Barros Mier.

Recientemente se ha señalado sobre la crítica situación ambiental de la ciudad de Cartagena, sobre esto, se hace alusión de cómo la falta de civismo, cultura, autoridad y educación de y para los ciudadanos es uno de los factores mas determinantes para el grave diagnostico que se hace en materia ambiental en la ciudad.

Es típica la imagen de personas lanzando escombros o basuras a los cuerpos de aguas internas de la ciudad o afectando al ambiente de múltiples y recurrentes formas a pesar de que existen medidas legales en esta materia, infortunadamente con una legalidad sin dientes y  sin una autoridad que la aplique, esta está condenada a ser burlada. Pero el problema ambiental de la ciudad tiene otro lado y actores más visibles e influyentes con consecuencias igual de devastadoras para el ambiente de Cartagena. Entre estos encontramos al macro proyecto de transporte masivo TRANSCARIBE, en etapa de construcción desde hace 7 años.

Dentro de sus “políticas ambientales” con la implementación de este sistema  de transporte masivo la ciudad en materia ambiental se beneficiará según los responsables de este macro proyecto, con “la reducción del Co2  en el aire, priorización de zonas verdes y peatonales, reducción de la contaminación auditiva” etc.

Pero en la puesta en marcha del mismo, sin previsión y sin visión sostenible en materia ambiental. Este macroproyecto se convirtió en el primer trasgresor de algunas de sus mismas y hasta ahora inexistentes políticas ambientales de corte corporativo y por ende del medio ambiente de la ciudad. El trazado de este proyecto en la principal arteria vial de cartagena (6 tramos en etapa de construcción en la avenida Pedro de Heredia que van en la actualidad desde la Bomba del Amparo hasta la India Catalina) ha significado la tala sistemática de mas de 1.000 arboles de diversas especies; estamos hablando entre otras cosas, de arboles con mas de 50 años de existencia y nicho ecológico para varias especies animales nativas, arboles de caucho, roble, mataraton, almendra, laurel, la ceiba especiosa o árbol de la lana entre otros, han sido talados para abrirle paso a Transcaribe. Mientras éste con una visión paisajística y medioambiental totalmente desacorde a las condiciones del trópico cartagenero, monta paisajes frágiles para la exigente temperatura de la ciudad, mal ubicados y mal copiados de otros contextos que no lograran resarcir el daño ambiental que dicha tala  de  arboles ha causado.

ESTA NO ES UNA CIUDAD PARA SEMBRAR FLORECITAS EN LA AVENIDA.

Uno de los poco arboles en la Pedro de Heredia
En la azarosa y palurda “priorización” de un espacio publico desde ya en riesgo, Trascaribe ha trazado en varios puntos de la ciudad verdaderos playones o desiertos adoquinados, sin diseño y espacio suficiente para sembrar arboles nativos que como es sabido en su mayoría son arboles robustos y anchos. Transcaribe ha aplicado una verdadera “cementizacion” de la ciudad, sin ( hasta ahora ) un solo espacio fresco en su trazado, las altas temperaturas de la ciudad exigen mitigadores naturales de temperatura donde el exceso de concreto hace todo lo contrario y tal como le escuche decir recientemente a una ciudadana que se disponía a cruzar la avenida a la altura de Los Ejecutivos en uno de estos calurosos días. ¡Que la sombra y el fresco de un manguero o un árbol de almendra no la cambiaba por las flores de bonche que han sobrevivido en las jardineras construidas por transcaribe en la avenida Pedro de Heredia.¡  Por otro lado, se empieza a hablar del paulatino repliegue quien sabe a donde, de aves nativas como las mariamulatas. Ya que muchos arboles donde estas habitaban y anidaban fueron derribados, tal es el caso del gran árbol de caucho que por mas de 50 años estuvo en la entrada del barrio Las Gaviotas, desapareciendo la gran población de mariamulatas que habitaban en ese árbol. En los proyectos de modernización y urbanización sostenibles y con compromiso con la naturaleza implementados por algunas ciudades del mundo, se tienen en cuenta naturalmente los factores ambientales, las poblaciones endémicas de flora y fauna y mas que “embellecer” el entorno, se trata de preservar y si es necesario crear verdaderos nichos ecológicos. Se dice que 15 arboles son suficientes para albergar una población de 1.000 aves y mas de 30 especies de insectos, esos 15 arboles tienen la capacidad de filtrar el Co2 suficiente beneficiando con aire limpio a unas 50 personas, los frutales serian de obvio beneficio para animales y humanos aparte de los otros beneficios ya destacados,  y en las prolongadas canículas como las de nuestra ciudad, la sombra y el fresco son tan preciados como el agua. ¿Ha tenido esto en cuenta transcaribe?  ¿La agresiva cementizacion de este macro proyecto era la única alternativa, pudiéndose preservar trasplantando a los arboles que lo requirieran, cuidando y sembrando mas arboles nativos pensando en clave de modernización urbana sostenible, amable con el medio ambiente y los ciudadanos? Infortunadamente y aunque suene altisonante el termino, el arboricidio esta consumado, otro punto menos para la situación ambiental de Cartagena.

Sector de María Auxiliadora: ni un solo árbol en ese espacio.
Últimos días del árbol talado para dar paso al Sistema de Transporte Masivo en Cartagena
(Entrada barrio Las Gaviotas)
Precio del Desarrollo en Cartagena.

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